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domingo, 28 de julio de 2013

El amor es irracional

Estoy enamorada. 
Eso es lo máximo que se decir de mí ahora. Justo son las 3:00 de la madrugada y yo solo pienso en ti. Eres mi musa. Mi inspiración. Mi causa de risa y de llanto. Mi motivo para ser feliz. 

Me gustas. Me gustas toda tú. Con ese pelo lacio -de ese confuso color que queda entre el rubio oscuro y el castaño claro- que luces siempre sin recoger, que resiste a despeinarse con el viento y siempre se quedan perfecto.  Luego vienen esos ojazos marrones, tan expresivos, que siempre abres al verme y brillan cuando me susurras palabras de amor… Sigue tu naricita que me gusta tanto, para esos besos de esquimal tan dulces, tan graciosos, tan románticos, tan nuestros. Tu boca, que nunca de hablar de miles de cosas curiosas, interesantes o vánales pero que, al salir de ti, se vuelven maravillosas. Y esos labios…Tan carnosos y besables… Me acerco a ti y nos abrazamos. Me fundo en ellos. ¡Soy tan feliz!  

Nos separamos ligeramente, dejando nuestros rostros a una distancia prudencial  para poder evitar la tentación de rozarnos  los labios y así poder mirar a la otra atentamente, captando su esencia más pura.

“Me matas. Eres espectacular. Supongo que el nivel de felicidad  de mi cuerpo en estos momentos me ciega y no me deja ser objetiva. Me da igual. El amor es irracional. Aunque contigo todo parece tan sensato…Me siento bien a tu lado. Estoy segura. Sé lo que quiero y me atrevo a arriesgarme porque sé que si caigo tú me tenderás la mano para ayudarme a levantar. Que me curarás las heridas y que me ofrecerás tu hombro cuando sean tiempos de llorar. Y sé que sabes que yo te correspondo. Hoy y desde el primer día que te conocí supe que íbamos a ser diferentes. Que tú y yo encajábamos de una forma especial. Que tú eras mi diferencia.”

 Me he quedado alrededor de quince minutos mirándote fijamente, perdida en tu rostro, pensando eso. Y de repente te separas de mí y me tomas de la mano. Adelantas unos pasos y te sientas en un punto de la subida. Te tumbas y yo apoyo mi cabeza en tu vientre. Me acaricias el pelo, sin soltarme la mano y yo voy jugando con mis dedos enlazándolos con los tuyos.

Tienes unas manos de muñeca, suaves, blancas y perfectas pero te muerdes las uñas. Aun así me parecen preciosas. Lentamente nos relajamos y me dejo acoger por un sueño ligero, que me invita a cerrar los ojos y dejarme llevar, de tu mano, a un lugar maravilloso. Decido girarme y tomar la posición fetal a tu lado. Tú me imitas y me rodeas con los brazos por la espalda. Me siento protegida. Me siento enamorada. Me siento feliz. Te quiero.

Cierro los ojos y con mis manos busco las tuyas y aseguro tu abrazo para que no me sueltes y así, en esa misma posición, cierro los ojos y me pongo a soñar…

 Hold my hand

jueves, 18 de julio de 2013

Un segon és una diferència

Et miro, em mires. Totes dues sostenim la mirada.
Sóm dues desconegudes al metro, entre un mar de gent has anat a trobar els meus ulls. Vesteixes texans i camisa i crec que unes bambes negres. 
Senzilla però preciosa. M'agrada l'estil que dus, és fresc. 
Les estacions van passant de llarg i jo em deixo seduïr pel teu cabell, es perfectament llis, sense cap ble ondulat i d'un ros enfosquit pel pas dels anys. Segueix sent maco. 
Em quedo embadalida pensant en un futur juntes que segurament mai passarà, ets un simple amor fugaç de metro. M'agrades i per això, malgrat ni tan sols conèixer-te, sospeso durant uns minuts si apropar-me  a parlar amb tu i així estar una mica més a prop de fer la meva fantasía realitat. Però el temps és or i aquest breu instant en què em paro a pensar resulta massa llarg, el metro s'atura i marxes. Ja està. T'he perdut.

Carpe diem. Tempus fugit.

Tocada per l'amor

La teva mirada m'encandila. 
Els tues llavis em tempten i el teu cos m'atrau a tu. 
Vull besar-te, acariciar cada racó del teu cos nu i fer-te meva. Et veig tan bella que a vegades dubto que vulguis quedar-te amb mi per sempre. Ambdues sabem que pots aspirar a algú molt millor que jo, però, per alguna raó que desconec m'has elegit a mi. Això crea en mi, en el meu interior, una guerra de sentiments que no et pots ni imaginar l'absurda que pot resultar de vegades. Sento una terrible felicitat quan estas junt a mi, però, quan marxes, m'envaeix el temor a perdre't.
Suposo que és una por pròpia sde la majoría dels enamorats.
Més que quedar-se sol és el temor a quedar-se buits, a perdre, sense possibilitat de retorn, a aquella persona la qual, amb una sola mirada és capaç d'omplir el nostre petit món intern de completa i absoluta felicitat. La que, en els pitjors dies, el seu sol pensament ens il·lumina el somriure. 

Jo, personalment, crec que quan s'ha trobat aquesta persona (se sap, t'ho diu el cor) no se la pot deixar escapar sota cap concepte.
CAP.



Temps entre petons


Reposo els meus llavis sobre els teus i aquesta vegada no em semblen aliens. 
Al contrari, em resulten coneguts, curiosament més dolços que el primer cop i els noto escalfats. 
És clar, tens febre. 
M'hauria d'abstindre a besar-te quan la grip ha envaït el teu cos, però resultes irresistible per mi cada cop que et miro. 
El teu sol pensament provoca en mi una sensació de felicitat i confort que poques vegades em permet reprimir un somriure obert, infatil i pur. 

   Estic feliç. 



Xoc frontal entre dos vehicles

Et lleves de bon matí per veure sortir el sol.
Els teus ulls, a la fosca, espurneigen vius.
Estàs atenta al perill que depara la nit però, com sempre, dibuixes el camí del sofà al llit sense cap sotrac.
Tot és calmòs de matinada, però a la par, banyat per les ombres de la nit, es torna tenebròs i tu, de sobte, te n'adones que busques la seva presència, al teu costat. Et transmetia aquella sensació de protecció i seguretat que va desaparèixer quan va marxar aquell dia, tan enfadat, donant un cop de porta, per no tornar mai més.

L'angoixa t'envaeix i les cames et fan figa i et deixes caure al terra suaument quan aquestes cedeixen sota el pes del teu cos. Clous els punys amb força i tractes de no plorar. Tot el teu cos es comença a convulssionar. Intentes mantenir-te de cuclilles i plores. I tornes a recordar la seva absència. Et sents impotent i t'ajeus lentament a terra, de cantó, i t'arrauleixes en posició fetal, t'abraçes els genolls mentre somiques i vas empassant les llàgrimes salades que vessen dels teus ulls tristos.

Mai tornarà. Ja no hi és. Només queda dins el teu cor, el dolor que et demostra que tot fóu real, l'estimaves. 

Cierra los ojos, y mírame

El sueño ha venido a acunarte y te has dejado seducir por su suave caricia.
Poco a poco va acariciando tu cara y hace que se te calme la respiración y se te cierren los ojos. 
Si intentas resistirte, te muestra imagenes dulces o felices, que te hacen relajar, sentir segura y sonreir. 
Y cuando sonries, todo tu cuerpo se relaja, y te das cuenta de que por mucho que estes enamorada y tu realidad sea tan maravillosa y espectacular que te quita el sueño, dormir no es tan malo. Tus sueños son tu dia a dia, tu realidad, y estan protagonizados por sonrisas, buenos momentos, grandes canciones, y gente maravillosa. Y de repente te das  cuenta de un pequeño detalle; hay alguien que esta en todos esos sueños.

Ella.
 
Ella esta ahí, en cada sueño, acompañandote, andando contigo, dandote la mano para ayudarte a andar segura y sujetarte si tropiezas, para evitar que te caigas o almenos suavizar la caida.  
Y es entonces cuando te das cuenta que no lo puedes esconder mas. Que debes admitirlo, es demasiado obvio. La quieres. Y quieres estar con ella. Pase lo que pase. Haga lo que haga. Digan lo que digan. Ella tiene la llave temporal de tu felicidad, y tu solo sabes que quieres que tenga la llave fija.
 
Te despiertas sudando, con el corazón acelerado y con una única idea en tu mente: Hacerselo saber.
 
Así que decidida, vas a su encuentro y una vez frente a ella, te arrodillas y la tomas suavemente de la mano. Empiezas a hablar pero te cortas en seco. De repente recuerdas que ella siempre se habia referido al matrimonio en tono de burla y tu, ahora, tienes un miedo terrible a que te rechaze. Coges aire y, tratando de tranquilizar tu pulso, pronuncias poco a poco esas palabras que ella siempre ha dicho que no iva a aceptar. La miras a los ojos y le pides matrimonio. Y ella, como tu presuponias, se asusta, y por un momento se queda callada, sin saber muy bien que hacer. Trata de hablar, parece que va a decir algo pero vuelve juntar los labios. Tu esperas, tratando de no perder la poca calma que se puede tener en un momento así. Empiezas a pensar que has cometido un terrible error. La miras a los ojos buscando un atisbo de algo, una pista que te indique si has echo bien o mal. Pero ella sigue igual, inmóbil. Parece de piedra.
 

Finalmente, cuando tu te das por vencida y asumes que ha sido un error, que has metido la pata y que lo has estropeado todo, ella consigue hablar. Te dice con voz suave y casi inaudible: “Te quiero”. Levantas la cabeza y la miras con ojos llorosos. Tu rostro se calma y empiezas a dibujar una sonrisa en el. Ella te aguanta la mirada y te repite, esta vez con una voz mas audible "Te quiero" y tu le preguntas histerica, sin aguantar mas la incertidumbre "Si o no?" Y ella como respuesta repite "Te quiero, para el resto de mi vida".