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viernes, 8 de noviembre de 2013

Amanda y el Professor

Cada dia subia apesumbrada las escaleras junto a sus compañeros, como un rebaño soñoliento. Empezaba a hacersele pesado ver cada dia las mismas escaleras de tono gris aburrido, los mismos zapatos horriblemente combinados con esos calcetines coloristas e infantiles que le permitian identificar a cada estudiante... Amanda maldecía en su foro interno aquel horrible uniforme que las monjas de ese paupérrimo colegio les obligaban a llevar a todas las muchachas. Era feo y era cristiano, la falda justo por debajo de las rodillas. Las pobres monjas, en un afán de hacer el uniforme un poco más alegre cambiaron la camisa blanca por una camisa color crema y falda la hicieron de cuadros (cómo no) tricolor y combinaba naranja pálido, color grana y marrón terracota. Amanda estaba aborrecida de su vida. Amanda era una huérfana y conocía a todos y cada uno de los miembros del orfanato como la palma de su mano. Le aburrian. Eran todos iguales a exepción quizás del viejo Gil, el conserje que estaba un poco loco y contaba historias muy estañas. También le gustaba mucho a Amanda su querido Profesor, le habia enseñado a leer y a apreciar la literatura. Amanda tenía una relacion muy especial con el Profesor. Ella le admiraba y se querian mucho ambos. Tanto que se lo demostraron carnalmente en más de una ocasión. La primera vez que sucedió amanda estaba en el cuarto del Profesor, habia acudido a el porque se le habia rasgado la falda y se le veia la pierna. El Profesor le dijo que se quitara la falda y ella obediente lo hizo. Éste se la cosió con mucha maña y se la devolvió. El Profesor, sin saberlo, habia caido preso de los encantos de una hermosa joven adolescente. Esa misma noche ella volvio a su cuarto y le pidió, como de costumbre, que le leyera un fragmento de la obra que estaba leyendo. Él lo hizo, empezó a leer unas lineas que ya habia leído la noche anterior con el fin de poder seguir bien el hilo de la historia y resulto ser un capitulo muy romantico. La muchacha, con toda su inocencia, le dijo al Profesor que le amaba y le pregunto, un poco asustada, si el querria corresponderla y este le dijo que la corresponderia pero que si se amaban debian demostrarlo como era debido. Amanda no tenia idea de lo que el Profesor queria decir pero aun asi no se resistió cuando este empezó a desnudarla. Cuando la muchacha estuvo completamente falta de ropa la tumbó en la cama y, poniendose encima de ella consumaron su amor. 
Al día siguiente, Amanda se sentia muy confusa y asustada. No estaba segura de lo que habia pasado con el Profesor y no le habia terminado de gustar cómo él la habia tratado. Además le habia dolido mucho. Amanda no fue a visitar al Profesor a su cuarto en todo el dia, y este, por la noche, fue a buscar a Amanda a su habitación y le pidió que fuera con el para poder continuar con su acostumbrada lectura. Ella no atisbó nada raro en los ojos del Profesor por lo que accedió. Una vez se encontraban los dos solos en la cambra del Profesor, ambos sobre la cama, el profesor quiso, repentinamente, ponerse el pijama antes de terminar la lectura. Decia que tenia sueño. Amanda se extrañó pero no dijo nada. Observó muda como el Profesor se iva desnudando y, cuando se dispuso a girar la cabeza para darle intimidad este le dijo que no pasaba nada, que mirara si queria puesto que el era suyo y ella era suya. A Amanda no le molestó oir que era del Profesor pero igualmente no quiso mirar. Se mantubo un buen rato con la cabeza girada y finalmente se tumbo en la cama, cansada de estar de pie. A los pocos segundos de que ella se hubiera acomodado entre las sábanas el Profesor se arrimó a ella y le subió el camison hasta la altura del ombligo. Amanda se sentia un tanto incómoda y asi se lo hizo saber al profesor. Éste le dijo que se relajara y que recordara que ella, ahora era propiedad de el. Amanda cada vez que el profesor decía "eres mía" se sentia dichosa. Así que trato de relajarse y no objetó nada mas durante casi toda la noche. Dejó que el profesor la tocara con sus manos por todo el cuerpo, le diera placer y le hiciera unas cosas extrañas pero placenteras con los dedos. Pero cuando el Profesor se disponia a consumar el acto ella le apartó suavemente con las manos y le dijo "No, porfavor". El Profesor se detuvo y aunque parecia algo mosqueado no insistó. La mañana siguiente Amanda estaba feliz. Y por la noche sabía que volvería a ver al Profesor pero no le importaba, le apetecia verle, de echo, esta vez iria ella misma a verle. 
Aquella misma noche Amanda tal y como se habia prometido a si misma por la mañana fue al cuarto del Profesor donde, después de leer Amanda fue hacia la cama, se estiró y guardó silencio. El Profesor repitió el mismo procedimiento que la noche anterior y, antes de consumar le dijo a Amanda que le habia gustado que hubiese venido ella por su cuenta, que eso significaba que ambos se amaban. Amanda se sintio otra vez dichosa. Hasta que el Profesor se dispuso a consumar. Amanda se tapó con las mantas y le dió la espalda pero ésta vez el no desistió. Cogió a la muchacha por las caderas y la tumbó de nuevo en la cama. La cogió con fuerza por las piernas y la forzó a abrirlas, la penetró y le agarró los brazos para que ella no tratara ningún forcejeo. Amanda a los quince minutos dejó de intentar forcejear y se relajó lo más que pudo. El Profesor terminó dentro de ella y Amanda se fue corriendo a llorar a su habitación. No se habia sentido nada querida. La mañana siguiente despertó muy triste. Y esa noche, después de cenar se fue a su cuarto y se encerró para no tener que ver al Profesor. Éste al ver que Amanda no venia a buscarle fue a su cuarto pero cuando lo vio cerrado montó en cólera y se volvió a sus aposentos. No volvieron a ir en busca del otro. El Profesor estaba enfadado y Amanda demasiado dolida. Pero se querian mucho y una noche de invierno, mientras ella estaba en el patio contemplando las estrellas el Profesor se le acercó y le sussurró al oído " Ya tienes edad de casarte pequeña Amanda, me concederias el honor de amarte siempre? Desearia hacerte mía." Amanda, como de costumbre, cayó cautiva por las últimas palabras del Profesor y aceptó, una vez más, sintiendose dichosa.

1 comentario:

  1. que bonito *-* no hay nada como el amor, y el amor en secreto es muy emocionante ^^

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