Vistas de página en total

domingo, 4 de mayo de 2014

Amores dormidos

"Amores, amores"

Amores que matan,

amores que pasan,

amores que vinen y que van,


Y... amores que quedan?


Entonces la abuela miró a la muchacha y le dijo con una dulce sonrisa: "todos terminan por irse, pero yo te querré incondicionalmente". Y la muchacha, aunque joven, astuta, se dió cuenta de que su abuela nunca se equivoca. A sus ochenta años, viuda del amor de su vida. Claro, al final, de algun modo u otro, se van... 

Sí. Daefinitivamente todos los amores, del tipo que sean, tarde o temprano, se van. En mi caso ese amor fue echado. A los seis meses. Soy estupida. 

Y ahora me encuentro aquí, sola, cantando Uptown Girl junto a mi madre, pues es de su época.  Llorando a lágrima viva, tratando de sacar todo el dolor que llevo dentro. Ese que nunca pensé sentir contigo y que, por ironias de la vida, siento cuando tu te has ido.
Van pasando las horas, se pone el sol y el cielo se ha teñido de color anaranjado con destellos rositas. Es precioso y tarde tras tarde me quedo mirandolo, hipnotizada por la belleza del crepúsculo de la tarde. Y hoy, por primera vez en mucho tiempo, me apetece dibujar. Así pues, me levanto del sofá y me dirigo a la habiación, levanto la cama y saco de su escondite mi cuaderno de dibujo junto a todo mi arsenal de lápices. Me voy otra vez a la terraza, pero justo al llegar y dejarlo todo encima de la mesa me pica algo. Un escalofrio recorre todo mi cuerpo y inconcientemente cuando vuelvo a darme cuenta de todo me encuentro en la cocina, llenando de agua mi taza de libélulas. Luego me giro y la meto cuidadosamente en el microondas y espero, pacientemente, a que se caliente. De repente algo en mi mente hace clic y todo encaja. Las ganas de llorar repentinas, el echo de escuchar Uptown Girl cómo una poseida y de sentir cómo el corazón me da un vuelco cada vez en la misma frase... y el echo de que ahora esté preparandome una infusión en el microondas... 
Me dirijo a toda prisa al ordenador con la bolsita de infusión en la mano y miro la fecha de hoy. Bingo! Lo que yo pensaba, hoy es 26. 26 de mayo, hace un año, el principio de mi fin. Y ahora estoy en la terraza, contemplando el ocaso, tratando de plasmarlo lo mejor que se con mis acuarelas, fumando y bebiendo cortos sorbos de mi poleo-menta. La bebida que más me unió a ti. La bebida que no pude volver a tomar, la bebida que me hizo recobrar la memoria y todas quellas buenas sensaciones de cuando estabamos juntas...

Hoy, sentada en la terraza, veo morir el dia. El mundo se tiñe de azul y la oscuridad, impasible, hace suyo cada rincon hasta donde mi vista puede alcanzar. Y yo, cierro los ojos y me pongo a recordar, tiro atrás en el tiempo, justo un año y una semana. Y veo lo que dejé escapar. Se podria decir "el amor de mi vida" aunque nunca más vivamos una historia de ningún tipo juntas... Recuerdo mi deseseperación al buscar tus besos, y tu picardia al apartarte suavemente para que no alcanzara tus labios, recuerdo que cuando estaba mal escondia mi rostro entre tu pelo y me quedaba allí, quieta, quizás pensativa, y absorbia todo tu olor - me maravillava- y cómo tu me rodeabas con tus brazos y mantenias ese abrazo, tan cálido y acogedor... ojalá no se terminase nunca...

De repente se me pasa por la mente una frase: "Quiero un beso, pero no tuyo, nuestro" y recuerdo perfectamente cuándo te dije eso. Y recuerdo que hace poco volvía a desear tus besos cómo si no hubiese mañana. Traté de recordar tu mano sobre mi piel pero me era imposible. Demasaido dolor me veina al pecho tan solo al recordar tu rostro sonriendome, con esos ojos delatores que brillaban hasta en la oscuridad...


Para mi, la combinación perfecta; el sabor de la menta presente en una infusión muy relajante, servida en una taza decorada con libélulas... Qué más podría yo querer? 

 ....



"Comparte este poleo conmigo..."

No hay comentarios:

Publicar un comentario